Hay ciertas cosas que cada año se repiten. Son cíclicas. Los primeros varapalos del curso que acaba de empezar, la Navidad... y las elecciones a la Junta de la Facultad en Santiago. Las mismas que hace un año me tuvieron bastante activo. Y, efectivamente, las mismas en las que di mi apoyo a AiD, una asociación que por aquel entonces, como dicen en su nombre, era
independiente.
Y AiD lo consiguió, ganó con una abrumadora mayoría gracias al movimiento que iniciaron y se curraron, entre otros, Jorge Cubela. Jorge Cubela, uno de los fundadores de dicho movimiento, al que le hicieron un tongo, y al resto de fundadores en elecciones internas dentro de la asociación, la propia gente que él metió el año pasado. Un robo. Los mismos sicarios de la representación estudiantil de siempre, pero con distinta cara. Ellos mataron a AiD haciendo el tongo a Cubela.
Todo este proceso en el que algunos integrantes de AiD se corrompieron, derivó en el abandono de más de la mitad de los ex-integrantes de AiD. Los que se niegan a perder su independencia y que no están sujetos a unos cánones. La decencia que hay en la Universidad de Santiago se demuestra sabiendo que a AiD le costó encontrar a gente para su candidatura (15 de 18 posibles).
Y ahora Cubela y toda esta gente siguen con el mismo movimiento, pero en diferente asociación. Esta vez le toca el turno a la FAD, el Foro de Alumnos de Dereito. Con la misma ilusión, las mismas ganas, y los mismos principios de siempre, con los que empezaron AiD. Porque da igual el nombre: lo importante es la noble causa. La de centrarse en los alumnos de Derecho, dejando a un lado rencillas políticas. Algo que en FAD entienden a la perfección, estando integrados dentro de ella los mejores de cara al alumnado; no de cara a la política.
El año pasado era AiD, con Jorge Cubela al frente. Este año se traspasa a FAD. Pero... sigamos hablando de libertad. Y de coherencia. Y de principios. Porque eso es FAD. Es la antigua AiD, y de la misma manera que yo la definía hace prácticamente un año:
“AiD es plural, porque no representa a un pensamiento o ideología en concreto, sino que tiene a jóvenes con diferentes posturas, “sensibilidades” que dicen algunos. AiD es un proyecto global, unitario, pero a la vez crítico y discrepante, con la rebeldía que debe de carazterizar a la juventud.”
A esas mismas personas que ayer me dijeron que no era una cuestión de libertad: sí, lo es. Y de responsabilidad. No me gusta que la incoherencia gane, porque yo soy todo lo contrario. ¿Me habláis de palabrería? Creo que está más que constatado que el proyecto de Jorge Cubela y CÍA. se caracteriza por la realidad y por su alcance; no por simple palabrería. Eso se lo dejan a otros, muy amablemente. A esos mismos que van poniendo verde a FAD por la Facultad... A esos mismos que van poniendo verde a FAD por la Facultad, mostrando su nerviosismo y su impotencia por la aparición de los que no se resignan a dejar el trabajo hecho en manos vacía.








