miércoles 2 de diciembre de 2009

Cuestión de libertad

Hay ciertas cosas que cada año se repiten. Son cíclicas. Los primeros varapalos del curso que acaba de empezar, la Navidad... y las elecciones a la Junta de la Facultad en Santiago. Las mismas que hace un año me tuvieron bastante activo. Y, efectivamente, las mismas en las que di mi apoyo a AiD, una asociación que por aquel entonces, como dicen en su nombre, era independiente.

Y AiD lo consiguió, ganó con una abrumadora mayoría gracias al movimiento que iniciaron y se curraron, entre otros, Jorge Cubela. Jorge Cubela, uno de los fundadores de dicho movimiento, al que le hicieron un tongo, y al resto de fundadores en elecciones internas dentro de la asociación, la propia gente que él metió el año pasado. Un robo. Los mismos sicarios de la representación estudiantil de siempre, pero con distinta cara. Ellos mataron a AiD haciendo el tongo a Cubela.

Todo este proceso en el que algunos integrantes de AiD se corrompieron, derivó en el abandono de más de la mitad de los ex-integrantes de AiD. Los que se niegan a perder su independencia y que no están sujetos a unos cánones. La decencia que hay en la Universidad de Santiago se demuestra sabiendo que a AiD le costó encontrar a gente para su candidatura (15 de 18 posibles).

Y ahora Cubela y toda esta gente siguen con el mismo movimiento, pero en diferente asociación. Esta vez le toca el turno a la FAD, el Foro de Alumnos de Dereito. Con la misma ilusión, las mismas ganas, y los mismos principios de siempre, con los que empezaron AiD. Porque da igual el nombre: lo importante es la noble causa. La de centrarse en los alumnos de Derecho, dejando a un lado rencillas políticas. Algo que en FAD entienden a la perfección, estando integrados dentro de ella los mejores de cara al alumnado; no de cara a la política.

El año pasado era AiD, con Jorge Cubela al frente. Este año se traspasa a FAD. Pero... sigamos hablando de libertad. Y de coherencia. Y de principios. Porque eso es FAD. Es la antigua AiD, y de la misma manera que yo la definía hace prácticamente un año:

AiD es plural, porque no representa a un pensamiento o ideología en concreto, sino que tiene a jóvenes con diferentes posturas, “sensibilidades” que dicen algunos. AiD es un proyecto global, unitario, pero a la vez crítico y discrepante, con la rebeldía que debe de carazterizar a la juventud.

A esas mismas personas que ayer me dijeron que no era una cuestión de libertad: sí, lo es. Y de responsabilidad. No me gusta que la incoherencia gane, porque yo soy todo lo contrario. ¿Me habláis de palabrería? Creo que está más que constatado que el proyecto de Jorge Cubela y CÍA. se caracteriza por la realidad y por su alcance; no por simple palabrería. Eso se lo dejan a otros, muy amablemente. A esos mismos que van poniendo verde a FAD por la Facultad... A esos mismos que van poniendo verde a FAD por la Facultad, mostrando su nerviosismo y su impotencia por la aparición de los que no se resignan a dejar el trabajo hecho en manos vacía.

viernes 27 de noviembre de 2009

La Tuenti-responsabilidad

Es uno de los temas de la semana, y empieza a repetirse: las hijas de Zapatero. Esta vez porque se han hecho públicas fotos de su Tuenti. De nuevo se reabre el mismo debate, anticuado: ¿hasta dónde la privacidad de los cargos públicos y de sus familiares?

Todo el mundo tiene derecho a tener una vida privada. Es más, nacemos todos con una futura vida privada; luego el decidir hacerla pública o no es un tema que concierne a la voluntariedad que pongan las partes afectadas. Poco o nada hay que objetar a que un personaje quiera vender o traficar con su vida privada.

Pero las hijas de Zapatero fueron una incógnita hasta hace poco. Perdieron todo el anonimato que tenían por un motivo justificado: fotografiarse con el presidente de los EEUU en un viaje sufragado con impuestos de todos los españoles, y además con vestimenta gótica no-adecuada para el momento, algo de lo que no se podían quejar.

El caso del Tuenti es distinto. Sus fotos sun privadas, sí, pero es una Red Social con una política de privacidad que todos aceptamos sin ni siquiera haberla leído. Y eso, a efectos legales, nos puede traer verdaderos quebraderos de cabeza si nos encontramos en una situación desesperada como ésta.

Pero es obvio que no somos los hijos del presidente. Por lo que nuestros perfiles nunca tendrán ese interés. Algo que, la verdad, agradezco. No creo que yo aguantara ser famoso y, mucho menos, la presión que lleva añadida eso.

Sin embargo, gracias a las hijas de Zapatero vamos a volver a aprender algo de responsabilidad, que hacía falta. Cuando ellas suben una foto a Tuenti, aceptan que sus amigos las vean y corren el riesgo de que las guarden. Y cuando aceptas como amigo en Tuenti a alguien que no conoces de nada, corres el riesgo de que unos desconocidos las guarden. Todos nuestros actos tienen unas consecuencias, y en la mayoría de los casos pueden resultar ser bastante malos para nosotros.

Así que por culpa de que sus niñas no aprendieran aquella lección de “no abras la puerta a desconocidos”, Internet se está viendo inmerso en una censura. Vale que las niñas pueden tener 'parte' de razón, pero... ¿qué demonios hace una de ellas en Tuenti cuando tiene 13 años, siendo la edad mínima para entrar los 14?

La libertad conlleva responsabilidad. Y es para todos igual.

martes 24 de noviembre de 2009

Los riesgos del sexo

El sexo, como todos los aspectos de la vida, también tiene sus riesgos. Y también puede tener unas consecuencias, atendiendo a los errores que cometas. Porque ahí también nuestros actos tienen unas consecuencias. El sexo es un mero escaparate de la vida. Con acciones arriesgadas. Pero, a la vez, el frenesí y el clímax nos hace sentirnos más libres, y olvidarnos por un momento de todas las demás acciones.

Esto debió de pensar el protagonista del delirante vídeo que pongo a continuación. Porque en él se refleja muy bien de lo que hablo, y también del valor de la amistad: su colega Scott Baio aguanta durante todo el vídeo la explicación que da su compadre. Que la metió en el agujero equivocado y que por eso cree que la ha cagado esa noche.

El vídeo es una obra maestra que debe de ser vista. La canción merece la pena, y los diálogos entre Scott Baio y su congénere son de lo mejor que he visto en humor. El vídeo, en su conjunto, está, desde mi punto de vista, entre los diez mejores que ha dado la Historia de Youtube.

PD. Sigo con estudios y demás, así que lamento no poder hacer buenos artículos de opinión.

jueves 19 de noviembre de 2009

Los interrogantes del Alakrana

El Gobierno no ha sabido gestionar la crisis del atunero “Alakrana”. Se le ha ido de las manos de manera progresiva, de la misma manera que pasaba el tiempo. Dejando muchos interrogantes abiertos sobre lo que debería de hacer un Estado en estos casos.

El estado, con su intervención aquí, ha pecado una vez más de hacerse el grande, y el soberbio. Cuando se secuestró el año pasado al “Playa de Bakio”, se sabía perfectamente que era una actuación que tendría unas consecuencias en un futuro no-cercano. Incluso así, se procedió a ejecutar el pago. A corto plazo, hubo cierto beneficio. A largo plazo, hemos tenido las consecuencias de tal disparate a lo largo de 47 días consecutivos.

Cuarenta y siete días en los que lo que más me ha escamado ha sido el trato que se le ha dado, desde el propio Gobierno, a las fuerzas armadas. A la fragata Canarias – que se encontraba allí “de paso”, en el marco de la “Operación Atalanta” - se le ha dado un trato casi marginal. Teniéndolos por más de 20 días sin reservas alimentarias, y con un Ministerio de Defensa que se negaba a enviar víveres. Ha sido denigrante, al igual que lo que pasa con las tropas españolas en Afganistán.

Por otro lado, el trato a los familiares tampoco ha sido el correcto. Ordenarles callar ante la inoperancia del Gobierno me parece uno de los episodios más graves que he visto en los últimos meses. Hay que tener en cuenta el momento de las familias, algo obvio, y el gobierno ha sido el único ente que lo ha tenido menos en cuenta, aunque disfrazándolo con buenismo.

Los pesqueros españoles que vayan a pescar por el extranjero son plenamente conscientes de los peligros que acarrean estos viajes. No así el Estado, quien hasta hace poco no había aprobado que los pesqueros pudiesen llevar seguridad privada. Los pesqueros tienen que ir armados por necesidad. Se están viendo envueltos en una guerra que no es la suya, y es comprensible el rechazo. Pero todo se arreglaría mejor con un buen armamento, una buena defensa, para no tener que recurrir siempre al ejército español. Es llamativo, y bastante increíble, que todavía no estuviese aprobado este aspecto.

Por último, puede que el Estado haya quebrado la legalidad. Algo poco coherente, ya que en muchos aspectos es él el que impone cumplirla. Si los piratas se hubieran detenido en aguas internacionales, no pasaría nada; pero en aguas somalíes la detención sería ilegal y, por lo tanto, no se les podría juzgar.

Se ha hablado de extraditar a los dos piratas detenidos al principio. Algo imposible de hacer, ya que no hay un convenio de extradición previo con Somalia. O se les juzga aquí, o se estaría cometiendo otra ilegalidad. Aunque parece que a los piratas que se escapan con el dinero que pagamos (algo que habrá que investigar, porque los Estados no pueden pagar) no están muy preocupados por los que aquí quedan.

Estos son solamente algunos de los interrogantes y de las incógnitas que nos quedan de la liberación del “Alakrana” y que se tendrán que resolver en los próximos días.

lunes 16 de noviembre de 2009

En un mundo libre

Larga ausencia bloguera. En parte por varios exámenes seguidos que he tenido, y en parte porque la gripe sobrevoló mi cuerpo. Pero vuelvo justo una semana después del aniversario de la caída del muro de Berlín.

Sin embargo, en el capitalismo moderno instaurado – esa especie de sistema mixto que ya ha fracasado en varias ocasiones, ideado por Keynes – quedan bastantes muros por derribar. Entre ellos uno muy importante, del que hablaba hace un poco de tiempo: la inmigración ilegal. Y, sobre todo, sus consecuencias.

El tema se trata de manera más o menos decente (para ser una co-producción de TVE y Canal +) en la película En un Mundo Libre. Una película que tiene un trasfondo tramposo, ya que incita a echarle la culpa de la situación al capitalismo, cuando lo que surge ahí es una forma de intervencionismo. No obstante, deja entrever una solución netamente liberal: la libertad de circulación.

Por otro lado, el gran hilo argumental de la película es algo íntimamente relacionado con el libre mercado: la ocupación de una demanda por parte de un emprendedor. En el caso de la película, se trata de una agencia de trabajo temporal para inmigrantes legales, aunque luego aumente sus miras hacia otros campos (ilegales). ¿Está bien hecho? Realmente, se da una oportunidad a gente que no la tiene. No hay mucho de malo en ello.

El problema de la película es cuando empieza a mezclar conceptos. Porque la culpa de que sea un Estado el que decida qué es persona o qué no, no es culpa del capitalismo. O al menos no de un sistema de libre competencia, que debería de ser lo mismo. En “un mundo libre”, como bien reza la película, todos somos individuos desde el momento en el que nacemos. Sin mayores contemplaciones y sin tarjetas de identidad que todo lo compliquen.

Lo que más merece la pena es ver la evolución que sufre la protagonista principal. Ahí se vuelve a demostrar aquello de: el poder corrompe, el poder absoluto corrompe absolutamente. Así, por culpa de la intervención de un estado, esta mujer acaba por tener el poder absoluto de toda una comunidad. Y se acaba corrompiendo...

Recomiendo a todos que la veáis. Es bastante interesante, pero le conviene aclarar conceptos. No consigue su finalidad principal, que es hacer una fuerte crítica al capitalismo.

lunes 9 de noviembre de 2009

Derribemos muros, hablemos de libertad

Nueve de Noviembre. Seguro que esta fecha es muy conocida. Uno de los acontecimientos más importantes de la Historia tuvo lugar el 9 de Noviembre de 1989: la caída del Muro de Berlín. El fin del totalitarismo más abyecto y retorcido se simbolizó con la caída del telón de acero. Veinte años después de aquello cabe preguntarse en qué medida somos más libres.

No voy a negar que el acontecimiento en cuestión marcó un antes y un después en la Historia humana, porque negar evidencias me parece una idiotez. La caída de un régimen tan sanguinario y cruel como la URSS tiene que celebrarse siempre. Todos los años, sin excepción. Porque supuso el levantamiento de unos individuos libres contra el colectivismo; no de una colectividad.

Ahí fue donde se vio que el comunismo cae por su propio peso. Un sistema inalcanzable, inaplicable a la vida real, que promete lo que no puede hacer, y que de manera progresiva anula a los individuos y su capacidad de decidir; un sistema que es popular porque promete. Promete utopías que todos creen, pero que no se pueden llevar a cabo. De ahí que caiga sobre su propio peso: la economía comunista no se puede mantener durante muchos años. Por eso en el propio comunismo se han buscado otras vías, hasta terminar abriéndose comercialmente.

Aunque tampoco hay que menospreciar la labor que hizo EEUU, y sobretodo Ronald Reagan, que, al lado de Mijail Gorbachov, ayudaron al proceso de desintegración de una de las peores dictaduras que han existido sobre la faz de la Tierra.

El propio Reagan fue el que acuño aquella mítica frase, debajo del Muro de Berlín: “Tear down this wall”. Lo que se traduce como: “derribemos este muro”. Y al final se derribó. Fue con ese gran discurso, en el que el ex-presidente hizo gala de su gran capacidad de comunicación, con el que empezó la caída del Muro de Berlín, y, por ende, el triunfo de los valores de la libertad occidentales.

Sin embargo, 20 años después la libertad está más que amenazada en Occidente. La cultura de papá Estado representa una gran amenaza. El estado se expande a pasos agigantados y controla a una masa potencial de individuos. No es una peli futurista, desgraciadamente.

Por eso veinte años después tenemos que seguir derribando muros. Todo con tal de ganarnos la libertad individual. Porque, como dijo John Locke una vez, “la razón por la que los hombres entran en sociedad es para preservar su propiedad”.


"Derribemos muros, hablemos de libertad" es el eslogan de NNGG de Valladolid, ideado por mi colega Fonseca.

jueves 5 de noviembre de 2009

Drogas: el caballo de batalla

Siempre he defendido la despenalización del mercado de las drogas. Porque es un mercado como otro cualquiera. Cada uno se mete en su cuerpo lo que quiere. Los gusanitos también son malos para la salud, pero no se prohíben.

Pero no hay que banalizar con el tema de las drogas. Sí hay que tenerlo en cuenta. Que yo defienda su despenalización no quiere decir, de ninguna manera, que defienda su consumo. En otras palabras: se puede luchar activamente contra las drogas, pero sin prohibirlas. Es más, incluso es la situación más deseable de cuantas puede haber. De la misma manera que se puede recomendar una dieta responsable en cuanto calorías, sin obligar a nadie a hacerla, se puede hacer algo parecido con las drogas.

Y hablo con conocimiento de causa. He visto casos muy llamativos. Concretamente una persona de la que no diré el nombre, pero que ahora es una de las personas más importantes (para mí) que conozco. Esa persona – en gran parte fruto de una madre frustrada y completamente inútil (puedo criticar a los padres siendo hijo, a pesar de lo que me digan) – conoció la cocaína a los 14 años. Tan tierna edad... y echada a perder. Como un típico caso: cada vez que sentía frustración, se metía una rayita. Da repelús, entran escalofríos y miles de cosas más, pero es así.

Pero ante casos así no hay que basarse en el rechazo. Es un error bastante común. Solamente hay que tener paciencia, explicar lo que es la vida a una persona y hacerle adquirir unas responsabilidades. Yo – algo de lo que me puedo sentir orgulloso – lo conseguí con una persona. Y eso es extraordinariamente satisfactorio; es un tipo de beneficio individual. Porque los beneficios no tienen que limitarse a la pasta, como los materialistas creen; un beneficio individual puede ser también emocional. Y un beneficio individual para mí se convierte en beneficio para la otra persona: vida mejor.

¿Cómo es que defiendo igual la despenalización de las drogas? Pues porque sigo pensando que debe de primar la libertad. Y eso pasa con todos los productos. Porque si el consumo estuviera normalizado, cada empresa sabría que le compensaría ofrecer un buen producto; con la menor mierda posible. Porque precisamente lo peor de una droga como la cocaína comprada en el mercado negro es todos los adictivos que le meten: polvos de talco, bicarbonato... de droga real no hay prácticamente nada. Y es bastante peor que el producto original.

¿Estoy criticando la libertad de decidir con todo lo que he dicho? Para nada. Porque en un mercado y un mundo libre, puedo hablar mal de un producto y hacer recomendaciones. Y los demás el derecho a tenerlas en cuenta o no. De ellos depende al final el futuro que se forjen.